jueves, febrero 21, 2008

Dragon Quest

Y la rana eructó.

Esta historia, que ya viene desde un largo tiempo atrás, recordada por unos pocos y cuyos protagonistas rehusaron dejar impresa en libros o blogs, comienza en el seno de un batracio.


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Tras una larga travesía en busca de fortuna, el caminó finalizó en una intrincada red de canales y charcas. Todos pensaban que estaban deshabitadas, pero no. Aun quedaba una pequeña aldea, en la cual habitaban, felices y contentas, unas ranitas de San Antón (que unas comen y otras non).

La mala fortuna hizo que al pasar por la ciénaga de humeante y apestoso limo (creemos que cierto creador de maquetas fue por allá a lavarse los pies) la elfa tropezara y cayese en las garras (labios) de un megasapón. Éste procedió a ingerir de manera lenta y dolorosa el cuerpo de la débil elfa. El clérigo, valeroso como es, dio la vuelta y comenzó a correr para salvar a su entrañable y despreciable "amiga", pero tropezó y cayó. El resto de la compañía no tuvo mejor suerte, y unos tras unos breves pero intensos instantes todo el mundo estuvo de patitas en el barro.

Aun así, y poco a poco, se fueron acercando y rodearon a la rana, matándola del todo. Si, no la mataron un poquito, la mataron del todo. Hay que decir, que a esta muerte contribuyó muy decisivamente el cobarde y alado amigo de la elfa, el boho Rudolf. Éste, con un crítico, hizo morder el polvo al sapo y le quitó la nada despreciable cantidad de.... 2 puntos de vida. OH DIOS MIO, dijeron todos, no por el crítico, sino porque se temían que el emplumado bicho iba a quebrarse el pico contra el correoso cuerpo del sapo. Después de las risas (de todos) y llantos (de la elfa, claro), pudieron sacar a la susodicha de las entrañas sapilosas.





A las armas!!

Tras esto, el bárbaro quedó meditando en una cueva, y buscando sangre en el suelo. No volvimos a verlo jamás.
Tras la gran lucha por la vida de ese ser élfico (Alazne),
surgió una voz de las profundidades de la ciénaga que nos recomendó que volviésemos al pueblo a buscar 12 kilos de armas más. "Pues vámonos raudos y prestos" dijo el sagaz, agudo y bello clérigo semielfo (algún aspecto bueno debe tener el escribir uno mismo la historia, jejeje). Todos le siguieron como era costumbre, porque su liderazgo está fuera de toda duda.
Ya en el pueblo dirigimos nuestros pasos a la tienda de armas. Allá en la tienda pudimos comprar hachas, escudos, arcos y, tras una dura negociación, se nos regalaron unas flechas con su carcaj. El enano quiso aprovecharse de la situación y reducir unas moneditas el montante de la operación, pero no fue posible. Hay que destacar la poca o nula aportación del pícaro argentino en todo esto ya que, aunque el tendero era de su misma raza, no fue capaz de ofrecer su culo para que nos rebajasen el precio.



Camino Moria

Tras unos tiras y aflojas (tiras el dado, aflojas el pantalón de todas las mierdas que comimos) volvimos camino al torreón. Éste estaba más cerca de lo que nos había parecido el día anterior. Curiosamente llegamos en un par de horas de viaje, y ya era noche cerrada al llegar al destino. Qué hacer.....dormir y recuperar hechizos, cruzar un puente de aspecto siniesto...errrr, dormir.
Tras una noche tranquila (con tan solo un intento de violación) la jornada comenzó con unos rezos, una meadita en los matorrales y cambio de pañales por parte de algún Argento, encaramos el puente con el ánimo alto y los pantalones bien atados. Aunque parezca mentira, el paso del puente no fue tan dramático como otras veces e incluso el torpe clérigo pudo cruzarlo. Esto es una hazaña digna de alabanzas. Seguro que en el próximo OSA aparece en portada.

En el Patio
Llegada al patio de congresos del torreón abandonado. Hay que decir, que más que un torreón parece el castillo de Lego pero a escala dragón....dragón??? Quién ha dicho dragón?????? No sé, sigamos el relato.
Dentro del patio había varias opciones. Quién decidirá??? Obvio, el buho tiene una visión privilegiada del patio y sabrá dónde ir. La situación era la siguiente: puerta a una torreta a la izquierda, dos puertas en nuestra izquierda, 2 puertas enfrente y unas escaleras el la esquina superior izquierda que llevaban a un sitio en el que olía a comida y oligoelementos (menos del 1% en el planeta tierra).
- Alazne?? Por dónde vamos??? - Ha dicho el búho que por las escaleras, que aunque no se vea nada, me mola el sitio. Subir escaleras es muy bueno para la celulitis.
Pues nada, adelante. enfilados hacia las escaleras. Tras unos escalones de subida, nos encontramos con un cuchillo de caza abandonado en el suelo.
- Quizá se lo podamos lanzar a alguien más adelante - dijo el enano. Y se la quedó.
Más arriba, una puerta. La cruzamos. Bien, bien, bien. Todo oscuro. Curiosamente, se ve un cuerpo en el centro de la estancia. El valeroso, inteligente e intrépido clérigo, a riesgo de su propia vida, avanza sin apego a su propia vida, sólo para intentar salvar a sus compañeros, y desde el mismísimo centro de la sala, oscura como los cojones de un grillo jamaicano, comienza a lanzar el hechizo de detectar muertos vivientes.
Cómo creéis que se lo tomaron los desagradecidos compañeros? Le gritaron, insultaron y vituperaron. Y todo por qué? Porque su voz alertó a un pequeño ser de las tinieblas. Qué era? No sabemos. Primero se vió un ojo del tamaño de una persona. Después otro ojo, y tras eso, una llamarada llenó la instancia. La elfa, que jamás había salido de su sapuerri natal, pensó que aquella salamandra le parecía muy grande, y dijo:
- Qué es eso?
Y el dragón le respondió con un interroganta:
- QUÉ .... HACÉIS ..... AQUÍ....!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y en ese momento se batieron consecutivamente los récords mundiales de 50, 100 y 1500 metros. Pero el dragón era más rápido y se interpuso en su camino. Esto cumple la máxima que los últimos serán los primeros (en este caso los más cobardes serán los primeros en morir en el campo de batalla, la tierra.
Y entonces comenzó la batalla. El clérigo (que era el primero en tirar) salió corriendo hacia una puerta abierta. En el turno del dragón, éste agitó las alas y cegó al grupo que quedaba. Todos los compañeros retrocedieron un paso. En el siguiente turne, el enano lanzó su ataque a y el mediano retrocedió. Fue entonces el turno del dragón. Sus 3 ataques tuvieron como objetivo al enano y dieron en el blanco. Ante la poca efectividad de estos ataques, gloriosa fue la frase del enano:
- Vaya caca de dragón.
Creedme si os digo, que el master se quedó con esas palabras muy marcadas y el dragón crecerá exponencialmente en potencial en los próximos ataques.
El clérigo abandono su posición en retaguardia y lanzó unos conjuros de fuerza de toro al ya de por si forzudo enano. Esto le dio una fuerza tremenda que hizo el dragón, un macho joven y temeroso de Dios, huyera volando hacia posiciones más elevadas.

Esto hizo elevarse la euforia del grupo, y se abrían nuevas vías de escape para ellos. Lamentablemente, la puerta de salida del patio era ahora el punto sobre el que el dragón podría echarles un cagajo del tamaño de Huelva. Por lo tanto, solo quedaba huir hacia las puertas por las que antes ninguno de nosotros había entrado.
Detrás de la puerta había una sala más bien pequeña, sin nada de interés. Al fondo otra puerta. Un pasillo y terminaba en .... la sala de los muertos vivientes anteriormente conocida como la sala del dragón "tú qué eres".
Ahora sin dragón, podíamos recorrer la sala sin temores. El muerto del centro de la sala, otro muerto al fondo...Dios, esto pinta mal. Ahí encontramos un collar que el clérigo reconoce y una máscara para ocultar la cara del feo mediano. Qué más podemos pedir. Pues algo más, una puerta oculta, en el fondo de una sala oculta.....

Continuará...