Ayuda al compañero alcohólico (I)
Estando tranquilamente tomándose unas cañas en la taberna, aparece un niño (hummm, demasiado pelo para un niño, demasiado grande para un cerbatillo), que ofrece una carta a nuestros amigos. Ésta está lacrada con el sello de un colega del clérigo. Ante las preguntas del enano y monje, éste confiesa que se trata de un miembro de su congregación (que además comparte con éste su pasado alcohólico, sedientos de grog allá por dónde iban, cualesquiera que fueran las circunstancias).
Con ansias fanáticas de saber, el clérigo lee en voz alta la misiva. Se trata de Fredegar (su nombre sobrio, ya veremos que tras unas cervezas su nombre pasó a ser Fregar, Frodo e incluso surgió el de "ese capullo borracho homosexual").
Éste pide ayuda a su amigo, y compañeros Attacheados, para resolver un enigma que le trae por la calle de la amargura; todos los hombre de su aldea (aldea sin nombre todavía) se fueron a por oro y no queda ningún ser humano con mucho pelo en la aldea.
Bien!! dijo el clérigo, mujeres solas.
Bien!! dijo el enano...oroooo
Bien!! dijo el monje, hombress...esto, nono, clérigos...errr, olvidadlo.
Allá vamos dijeron al unísono. No perdamos más tiempo. Cuando se pusieron en camino se dieron cuenta de algo... por dónde narices se va al sitio ese...no se lo hemos preguntado el crio....mierda la Sole, endebé. Volvamos a la taberna a preguntar.
Tras unas pesquisas reanudaron su camino. Cada aventurero fue con su petate lleno de viandas (y de oro de otras aventuras el del enano barrigón). El clérigo renovó su lista de conjuros, para incluir el de Luz, que hace que cualquier objeto tenga luz permanente.
- Y sobre qué objeto la aplicarás -dijo el monje intrigado.
- Sobre algo que no nos impida movimientos de ataque....tus huevos serán perfectos.
De este modo, los huevos del monje serían los que brillaran con luz propia a su debido momento (los comentarios subsiguientes de fibra óptica y demás me los reservo).
Tras un día de camino llegaron a una posada. Carros en la entrada. A descansar. Tras entrar en la taberna vieron a unos tipos con malas pintas sentados en una mesa, y mercaderes por todo el garito.
No logran sacar nada de información así que marcharon a dormir. En la misma habitación montan guardia y comienza la noche. El monje hizo la primera guardia. Tras unas horas de calma aparente escuha unos pasos tras la puerta, se acercan y se alejan rápidamente. Teniendo en cuenta que la habitación es la última del pasillo sospechan y abren la puerta. El monje tira para escuchar y tras pifia se le cae la oreja al suelo.
Maldita ortopedia. Mierda de 3 en 1.
El clérigo va tras el tipo que se tambalea de un lado para otro y trata de recabar información. Parece que el buen señor está borracho y ni siente ni padece. Es uno de los señores (por no llamarles hijos de loba hambrienta con fiebres tifoideas) con malas pintas que vieron a la entrada a la posada. Le dejamos ir y volvemos a la habitación.
Tras otros momentos de calma se oyen golpes en la puerta. Es el compañero del borracho de blablabla tifoideablabla de antes. Dice que su compañero está tirado en la cama muy enfermito y que el clérigo puede curarle. Vamos allá. En la habitación entran el enano y el clérigo, con el monje en la puerta haciendo guardia.
Ven al "borracho" (hijo de padre con whisky en el cuerpo y madre perra de las llanuras) en la cama. El clérigo tira por sanar y así lo hace. Pero en ese momento se escucha un ruido en la habitación. Del armario sale un tío (por fin se decide) y el borracho se deja de pantomimas y se levanta de un salto listo para la lucha. De este modo comienza la pelea en la habitación.

Para comenzar, el clérigo convoca una abeja gigante celestial, que hay que joderse con el nombrecito, y se pone muy contento porque es el primer conjuro de verdad que realiza. Ésta lanza picotazos pero como si nada. Mientras tanto la pelea continúa entre los demás compañeros y sus enemigos. El enano acaba con el suyo sin ningún problema, el clérigo hace lo propio con el suyo (primera muerte del torpe semielfo) y el otro enemigo escapa de un salto por la ventana. El clérigo le lanza un hechizo de orden imperiosa (tírate al suelo) y la abeja va a por él, los demás saltan por la ventana y le acribillan. Bien.
Con el escándalo aparece el posadero, que les da las gracias por deshacerse de los malajes, y les invita a desayunar al día siguiente. Maravillosa actuación conjunta de nuestros amigos.
Pero volvamos atrás a la pelea para admirar las dotes del enano. En mitad de la pelea, el enano barrigón poco sumador, quita 11+9, y se suma 23. Dios, qué maravilla de suma. La pelea cesa para admirar a esta promesa de las ciencias y futuro nobel de química (de matemáticas nada, pero en cuanto se estudie la composición de su cerebro, seguro que se descubre algún nuevo tipo de proteina o vitamina o algo raro que causa esta disfución en las sumas).
Tras desayunar (gratis) continúan su viaje. Ven el desfiladero del que les habían hablado en la posada y observan que un reciente desprendimiento ha cortado la calzada. El enano y el monje hechan mano de sus habilidades para superar el obstáculo y ayudan el clérigo a hacer lo propio.
Tras una noche al raso llegan al poblado y ven el templo de la orden de Ehlonna. Entran y ven a un sorprendentemente sobrio Fredegar. Tras una charla y comida gratis les cuenta que el pueblo está sin hombres desde que un viejo pellejo vino con mucho oro de las montañas diciendo que había más. Hay que ir por ellos y traerlos al pueblo para que cuiden a sus mujeres e hijos medio muertos de hambre.
Se dan cuenta de que este hombre no es el que fue en la época universitaria, y que sus borracheras han hecho estragos en su, por otro lado, feo cuerpo. Ahora no nos extraña que el más ligón del grupo fuera el semielfo, no había competencia.
Su espalda curvada, su cachaba, su cojera evidente...parece un viejales. Nos cuenta que tuvo una pelea con dos osos lechuza (que tiene huevos llamar así a un oso feo. Podríamos llamarles osos calamar, osos raros o raros raros, o algo).
Entonces tras el amanecer saldremos a por ellos - dijo el monje.
Y así fue. A la mañana y tras reponer fuerzas y hechizos salieron a la montaña. Las tiradas de supervivencia del monje fueron imprescindibles para no perderse por la montaña.
Y llegaron al punto álgido de la tarde. Una cabaña abandonada. El monje utiliza su "modo sigiloso" (se ejecutó con /s) pero se le olvidó quitarse las latas que tenía colgadas desde la despedida de soltero de su hermano pequeño. Con estos mimbres es normal que todo saliera como tenía que salir. Y lo que tenía que salir era un pedazo de oso del tamaño de la catedral de Burgos.
Se impone un segundo para realizar un plan. Se alejan un poco de la cabaña y el semielfo lanza un conjuro de Enmarañamiento. Del suelo surjen hierbajos y raices que se enreda a todo lo que pilla en un radio de 8' a la redonda. Esto hace que el oso se desplace muyyy despacito. Nuestros amigos aprovechan para lanzar flechazos de lejos. El oso es herido varias veces, hasta que logra deshacerse de la maraña y llega al enano. De un golpe le quita la mitad de la vida y se queda con los dientes sonando a retirada.
Noooo, dice el semielfo y le lanza un hechizo de cura, que le restaura la vida, además de otro de 'Piel robliza' que hace que el enano sea ahora 'Enano 2.0' con piel mejorada para una mejor defensa. Éste aprovecha para pegarle un zambombazo que le quita 27 de vida. Jodó, qué golpe. Buen trabajo en equipo. El problema es que otro oso hace su entrada en el escenario de batalla.
Este oso se queda enganchado en la maraña que el semielfo había invocado y logran acabar con él en un titá. Con otra exibición matemática sin parangón alguno en el mundo científico, el enano suma como un maestro. No sé por qué es él quien lleva el bote. Hay que avisar a sus amigos, para que los días de fiesta no sea él quien pague en los bares. Veis jovencitos lo que sucede cuando no haceis todos los problemas del cuadernillo rubio??? Ya sabeis lo que sereis de mayores (enanos y barrigones).
Pero volvamos al fragor de la batalla anterior. Cuando apareció en escena el segundo oso, el monje sacó su primer 20!!! Aleluyaaaaaaa. Tira y...confirma....pues este parece su día de suerte. 3 dados de 8.
Lanza el primero y ..... 1!! nooooooo
Lanza el segundo y ..... 1!! OTRA VEZ NOOOOOOO
Lanza el tercero y ..... 1!! juá juá juá. Vaya crítico más cutre...risas generalizadas. Al enano se le cae la barba de reirse y el oso se rompe una uña al tratar de levantarse del suelo tras retorcerse de la risa. Desde lejos el oso le dice al monje: "Dile a tu abuela que no haces daño"
Dios, vaya momentazo.
En ese momento el enano tira por daño y procede a hacer la suma: 11 + algo = algo....qué capacidad, qué nivel, qué estado mental debe tener para decir estas cosas.
Poco después le toca otra suma, 11+9=23. No es posible, la calculadora humana ataca de nuevo. Vaya partida de despropósitos.
Entre sus hachazos consta uno con 27 de daño. De momento parece el record histórico de la compañía.
Tras realizar un estofado rico rico con los osos, aderezarlos con perejil y darse un banquete espectacular observan un objeto que brilla en el suelo. ¿Qué es eso?
- Parece un anillo - dice el enano.
- ¿Y qué hace? - dicen clérigo y monje a coro
- Me lo pongo y lo vemos - espeta el enano barrigón y posible señor de los anillos.
- Y bien??
- Nada, no noto nada raro. No siento absolutamente nada fuera de lo normal. Aunque ya sabeis que después de mi operación de varices y fimosis estoy bastante insensible.
No ve lejos, no escucha mejor, aparentemente no tiene ningún valor. Vaya anillo cutre. El clérigo certifica que el anillo tiene magia pero no es capaz de descubrir qué tipo de magia es.
- Tengo una idea -dice el monje- Quizá es un anillo de defensa. Voy a darle un puñetazo a ver si se defiende.
Tras la sorpresa inicial del master y demás compañeros, el monje lanza el ataque.... 20!!! Vaya, vaya, vaya. Tira para confirmar y .... 19!!! Confirmando crítico, como en los buenos tiempos. 12 de vida menos. El enano se tambalea y el monje se muere de la vergüenza. Parece que el anillo tampoco es de defensa. OOOOOOO.

Tras las carcajadas generalizadas el clérigo cura a nuestro amigo barrigón, el cual procede a darle a él el anillo al grito de - Para que me zurren prefiero que lo lleve el clérigo.
Y así se hace. El grupo completo con el clérigo y su flamante anillo de amatista se dirigen montaña arriba. Observan una serie de cabañas y sacan las armas. Parece que son los hombres del pueblo y...se asustan!! Cómo es posible que se asusten de unos tipos que van a por ellos con armas en las manos y cara de mala leche mataosos?? Ahhh, ya, debe ser que parecemos violentos.
Sorprendentemente los hombres van al semielfo como si le conocieran de toda la vida y le invitan a un Txakolí con denominación de origen. Al resto de compañeros les hacen moving. Qué raro...debe ser el anillo...
Los hombres les cuentan que han desaparecido varias docenas de ellos los últimos días. Nuestros héroes piensan que el viejo que trajo el oro al pueblo puede tener algo que ver, pero es algo que hasta dentro de al menos 3 semanas no se podrá saber.
Así acaba la apasionante historia de la búsqueda de oro, con críticos que no son tanto, con pifias que si lo son, con puñetazos entre amigos, y con sumatorios que sin calc.exe no son lo mismo. Lo dicho, en tres semanas continuaremos el relato.









